Adán Lihin

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Aug 5

“La Máquina” en Animación Digital

Con mucho entusiasmo anuncio que mi buen amigo 0p0 está trabajando fuerte para producir una versión animada de mi cuento “La Máquina”, utilizando el software Blender. He colaborado en algo a la producción de éste proyecto y debo decir que los resultados hasta el momento son excelentes y confío en el talento enorme y en el esfuerzo de 0p0.

Visiten el sitio http://lamaquinamovie.wordpress.com/ para estar mejor enterados.

Gracias.


May 7

Símbolos y Señales

Vivimos en un mundo simbólico. El ser humano es un ser cultural, y la cultura es simbólica. Puedo expresar la misma idea de varias formas diferentes usando para ello diferentes símbolos, como por ejemplo: escribir “agua, “water”, “H2O”, “eau; o decir esas mismas palabras pero en voz alta y no ya escritas; puedo poner una foto con una gota o dibujar un símbolo de una gota o su estructura molecular… y seguir así hasta agotar todos los idiomas, pero la idea es la misma: la idea del agua. Lo que cambia es la forma en que la represento, el símbolo que uso.

De modo que estamos inmersos en una cultura en que la información se nos brinda por medio de símbolos que comprimen significados y vamos por el mundo “leyendo” esos símbolos de manera automática sin darnos cuenta. Vemos rótulos con letras y dibujos, expresiones en las caras de otras personas, logotipos de marcas, escudos, oímos palabras y tonos, acentos y énfasis, pero nada de esa información que recibimos es la idea en sí misma, sino una representación de ella, una forma de transmitirla y comunicarla, un símbolo.

Todo eso de usar símbolos tiene su utilidad: comprime la información y la trasmite de una forma acelerada, nos permite enfocarnos más en el significado y nos brinda eficiencia para comunicarnos con otros… por ejemplo imagínense lo difícil que sería comprar un aguacate en la verdulería sin símbolos adecuados que entendamos el vendedor y yo: si no tuviéramos lenguaje hablado tendría que escribirlo en un papel o algo, y si tampoco tuviera lenguaje escrito, tendría que dibujárselo, y si no tuviera dibujos tendría que señalarlo, pero si no se supiera por convención que al apuntar mi dedo índice hacia algo lo estoy señalando y refiriéndome a eso, sería inútil… así que imagínense comprarle un aguacate a un alienígena (supongamos que es inteligente) que tiene otra cultura y que no se comunica de ninguna de esas formas, sino por otros medios (quizá ni siquiera tenga el mismo tipo de órganos sensoriales, sino que sus sensores miden otras variables, así que no puede ni vernos ni oírnos…). Tema aparte, por eso son absurdas (aunque entretenidas) las películas donde los extraterrestres, que supuestamente evolucionaron en otra parte, tienen ojos y oídos (los cuales casualmente captan el mismo rango de frecuencias electromagnéticas y de frecuencias de sonidos que el ser humano) y para colmo algunos de esos tipos incluso hablan inglés… Por eso recomiendo el libro de Carl Sagan, “contacto”.

Por todo lo anterior y como parte de estar acostumbrados a recibir la información comprimida por medio de símbolos, y puesto que uno no desea invertir su energía y su tiempo parándose a pensar si lo que recibe simbólicamente es correcto o no, además de que hay que ir guiado por la intuición pues a veces de ello depende nuestra seguridad, bienestar y confort, es que también debemos trasmitir los símbolos adecuados si pretendemos ser interpretados correctamente por otros.

Si veo una tipa con tremendos tacones, excesivo maquillaje, mascando chicle, llevando ropa muy ajustada o corta, meneando su cartera y exhibiéndose por la calle, yo de inmediato voy a interpretar la información visual que recibo como que se trata de una ramera. No me paro a reparar analíticamente en el asunto con pensamientos del tipo “¿Será una horizontal o sólo se viste y se ve como tal?”, “tal vez si la conozco un poco me doy cuenta de que no es una pécora, a pesar de que lo parece”, “debe tener buenos sentimientos, voy a ir a hablar con ella pues tal vez es la mujer de mi vida y si no le hablo nunca lo sabré…” Seamos realistas: uno tiene cierta confianza en que lo que interpreta a partir de los símbolos es verdad. No tenemos tiempo ni ganas de probar en vano. Vamos rápido haciendo lo mejor posible y si no, con seguridad nos llevaremos tremenda decepción, y por andar tanteando en vano nos dejará el autobús, nos asaltarán, llegaremos tarde al trabajo y nos despedirán, no tendremos dinero, pasaremos hambre, nos volveremos indigentes, moriremos de inanición y unos repugnantes estudiantes sabelotodo de medicina abrirán nuestros cadáveres desnudos en una mesa de acero inoxidable mientras hacen bromas entre ellos con nuestros genitales amputados.

También vale la pena aclarar que mucho de lo que interpretamos, proveniente del medio, no es deducido estrictamente  a través de símbolos abstractos: son señales concretas que nos indican características de lo que observamos. En el ejemplo anterior, se interpretan ciertas características sobre la mujer a partir de los símbolos que ella porta, pero otras conclusiones se obtienen a partir de señales interpretables no tan abstractas, sino que transmiten información concreta sobre lo que sucede y el estado de las cosas.

Y así puedo seguir con símbolos (y otras cosas que ya no son símbolos, sino señales interpretables) más y más peligrosos: vemos un tipo que parece un asaltante y no nos paramos a pensar si lo que interpretamos es cierto o no, no nos arriesgamos. No le daríamos trabajo a un emo depresivo lleno de cortes ni le confiaríamos nuestro hijo a un tipo tatuado de pies a cabeza con una jeringa en el bolsillo, los ojos vidriosos y que huele como el queso rancio que venden en la verdulería donde intenté comprar los aguacates sin hablar y en cuya acera de en frente es donde se para por las noches la prostituta, que por cierto tiene como cliente a uno de los estudiantes de medicina que bromea con los genitales de los cadáveres.

Así que si queremos que se nos interprete eficientemente, intentemos mostrar los símbolos y señales adecuadas. Si queremos que se nos trate como adultos, debemos transmitir señales que indiquen que somos adultos. No tiene nada de malo jugar videojuegos (a mí no me gustan, como tampoco me gusta el ceviche o la música salsa, que igual no tienen nada de malo), pero si todo lo que ven de nosotros es que jugamos con el wii, nos veremos como niños. Las actitudes y los actos que hagamos no nos convierten en niños, pero podrían servir para que se nos interprete como tales.

La refutación típica a todo esto es el decir que seguimos siendo la misma persona si andamos por ahí vestidos de rosado y negro con botas de plataforma y los ojos delineados que si andamos de traje entero, y no falta razón en eso: somos la misma persona; pero no es eso lo que se discute, es la forma en que se nos va a interpretar. El hábito no hace al monje, pero ayuda a identificarlo como tal. De lo que hablo es de la información que se trasmite e interpreta, no de de si es verdadera o no. De igual forma se puede alegar que los políticos corruptos merecedores de la peor condena van bien vestidos, pero la cuestión no es esa.

Y tampoco se trata de si la sociedad está bien o no al juzgar tan pronto y por las apariencias a la gente. Probablemente está mal que juzgue tan a priori por un aspecto puramente visual o interpretativo, arbitrario, cruel, subjetivo… pero de nuevo acá no está en discusión si es bueno o malo, sino lo que ocurre en la realidad. No hay que ser ingenuo: se nos juzga por las apariencias, querámoslo o no, y eso no está por cambiar en un futuro cercano. Tenemos que elegir entre alfombrar el mundo o ponernos zapatos, y yo personalmente elijo ponerme unos zapatos siempre que los ocupe. Es mi decisión personal: podría gastar mi tiempo y energía en ser un revolucionario cambia-mundos, pero francamente me da pereza y prefiero enfocarme en disfrutar mi vida y del mundo tal y como está. De todos modos aunque fuera un revolucionario en ese sentido específico no lograría ningún cambio. ¿Mediocre? En ese punto, totalmente. Enfocaré mi talento y energía cambia-mundos en un cambio que sí pueda lograr; la sociedad tiene una inercia enorme en ciertas cosas… Y las prostitutas con las que he hablado (y solo hablado, ojo a eso) son muy simpáticas y elocuentes: cuando me he quedado sin nada qué decir siempre tienen tema; además logran levantarle el ánimo a uno cuando le dicen “papi”.

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Nota: ¿tiene comentarios o quiere hacer contacto? escríbame a adanlihin@hotmail.com


Mar 21

Basura Reciclada

Entre más vivo, más me percato de lo lejos que estoy de comprender nada en absoluto. La depresión por existir me persigue, pero hace mucho que ya no respondo sus llamadas. Salgo a correr de vez en cuando para hacer ejercicio, pero sobre todo para huir de mi mismo y ver si me puedo dejar atrás. Espero ya nunca más pedir disculpas por ser como soy: yo no pedí nacer. A veces detesto con profunda ira, otras veces es posible que me sorprenda por algo hermoso. Soy impulsivo pero racional: se lo que debería hacer, pero no lo hago, sino que hago lo primero que me dice la emoción del momento. La mayoría del tiempo paso pensando cosas que después volveré a pensar, para completar la esfera de temas que da vueltas por mi mente constantemente. Me encanta la música y la ciencia. Definitivamente podría ser mejor estudiante. No creo ser como aparezco en las fotos. Mi alma la cambié por sinapsis mejor utilizadas. Me gusta la noche, la neblina y caminar tranquilamente por lugares que no conozco. Prefiero la ciudad al campo. NO creo que ningún tiempo pasado fuera mejor. Detesto ser solo un primate con instintos sofocados. Dormir es para mentes débiles, como la mía. La realidad la soportan sólo las mentes fuertes, como la mía…


Mar 9


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